Imágenes caleidoscópicas… den click en el título para verlas completas
Agus
MÚSICA: Alejandro y sus Ónix
Por Agustín Peña
Fotografías de Bernardo Cid

Piedras preciosísimas de Cuba, los Ónix, que provocaron una fiesta masiva que hacía mover las caderas de las miles de personas que asistieron a la Alhóndiga de Granaditas a verlos el jueves 11 de octubre. Una labia tremenda la de Alejandro Sánchez Camps el Ébano de la Salsa, que hizo énfasis en el calor y la entrega del ‘lindísimo público’ que los acompañó esa noche.
Salsa o Son, como quiera llamarse al género, posee enormes cualidades persuasivas de movimiento, algunas canciones conocidas en voz de Celia Cruz como Kimbara hicieron corear a la gente que salió tremendamente divertida del lugar. De Cuba Traigo un Cantar es el título del espectáculo, y parafraseando a la reina Cruz, ese ‘pregonar’ fue maravilloso. El corte popular y dicharachero de los Ónix se acentuó con el diálogo que establecieron con su público y las demás disciplinas y artistas de otras latitudes del mundo.

MÚSICA: Eugenio Toussaint Trio
Por Agustín Peña
Maestría en la improvisación, muestra del virtusismo del autodidacta Toussaint, acompañado por Agustín Bernal en el contrabajo y Gabriel Puentes en la batería nos regalaron una función donde pudimos comprobar que el jazz es un género musical muy libre. La improvisación como estrategia permitió a este trío dar lo mejor de sí, con un pequeño leak de su nuevo disco Vino, piruetas y malabares con los instrumentos que causaron una gran conexión con el público, señal de que los tres conocen perfectamente los rumbos por los que se aventuran en cada una de sus notas, más que música, una conversación íntima de estos tres músicos.
DANZA:::MÚSICA: Fascinante reencuentro, Cri Cri en la Alhóndiga de Granaditas
Por Agustín Peña
Fotografías de Fernando Gutiérrez Juárez

Más que un homenaje a Francisco Gabilondo Soler, la noche del miércoles 10 de octubre en la Alhóndiga de Granaditas fue un viaje al centro de cada uno de nosotros, aquellos que crecimos y escuchamos la música de este genio atravesar y conformar alguna parte de nuestro código genético.
Todos los personajes del imaginario de Soler aparecieron ante nuestros ojos, el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, a cargo de James Demsler, se encargó de darles vida, el mismo Demsler personificó al homenajeado y la Compañía Nacional de Danza nos regaló la mejor interpretación coreográfica de dicho mundo. Los vestuarios de esta fábula de danza y música son admirables, una mezcla de imaginación y originalidad, una excelente muestra de buen gusto en la incorporación de lenguajes contemporáneos para hacer vigentes las piezas coreográficas y, sobre todo, la música del grillito cantor quien, a la usanza de la Pantera Rosa, por ejemplo, jamás pronunció palabra alguna, salvo su nombre: Cri Cri.

Destaquemos la entrega del público, que canción tras canción coreó mientras veía aparecer frente a sí a estos personajes: ¡Ahí está el Negrito Sandía! ¡Ahí va la Abuelita y su roperote! Una Alhóndita de Granaditas a reventar que sonreía, aplaudía, donde el CDM y la CND dieron lo mejor de sí, pese a que en cualquier momento el clima amenazó con soltar la lluvia.
El Chorrito, el Negrito Bailarín, la Negrita Cucurumbé, el Sultán, cada personaje en su maravilloso atuendo destacó, los cantantes en su mejor voz y los bailarines en su mejor forma, ante un público y un escenario que les dio todo el calor para hacerlos sentir confiados. Un escenario que fue utilizado en todos sus rincones para reconstruir este mundo que no podemos olvidar, a 100 años del natalicio de su creador.
un loquito en nuestro hotel nos está acosando
que pasa?
son las 5 am y estamos medio asustados
A
En la primer semana de nuestra visita al 35 Festival Internacional Cervantino. Edén Bernal, y yo hemos compartido opiniones de lo más diverso, lo cual me lleva a pensar que a veces es necesario registrar dichas reflexiones, por ejemplo:
Agus
Son las 2:10 am de un sábado 13 de octubre de 2007. Me encuentro en un cuarto de hotel en Guanajuato capital cuyo internet es más lento que el primer infinitum. Me acompaña Edén Bernal, ambos regresamos de una cena con Don Uriel Waizel y Aura López. Su suerte los ha traido a estos parajes dado que DUW dará una conferencia este mismo día en la Universidad de Guanajuato.
Se dice que los estudiambres de la misma son aguerridos, ya veremos.
¿Qué tal su día?
Agus
MÚSICA: Silicone Pumpgun en la Alhóndiga de Granaditas
Por Agustín Peña
Fotografía de Bernardo Cid
La gitanería puede ser engañosa, ni por nada se les tilda de taimados a los gitanos… o no por nada se tilda de gitanos a los taimados…
Recuerdo en el barrio de la calle Cullera en España, poblado casi en su totalidad de gitanos, la vida social comienza después de la media noche, con música en la calle, niños corriendo, gente sonriendo a grito pelón y quizá una que otra riña entre la gente. Uno diría que se encuentra en una barriada de la Ciudad de México, o en las calles de Guanajuato durante el Festival Cervantino.
Lo anterior va por la función de Silicone Pumpgun en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, una prometida función que en términos de sus integrantes se acerca a la electrolocura, lo que nos pareció una profusión de reggaeton y ritmos latinos apropiados por un par de europeos y una cantante, experimentadores de ese ritmo tan exótico que a nosotros nos es más familiar de karaokes y bares de oficinista con videos de Daddy Yankee. Destacar la conexión que poco a poco fueron ganando con la raza, producto del sudor de la vocalista Barca Baxant, quien realmente se esmeró en establecer comunicación con el público.
Para esta compañía era la primera vez que tocaban para tanta gente, por lo que pudo sentirse que el lugar y el escenario les quedaba grande. La gente no fue tan exigente, a pesar que para un lunes con una ocupación foránea de quizá un 10% lograron tener la Alhóndiga llenita.
DANZA: Romeo y Julieta en el Teatro Juárez

Por Agustín Peña
John Cranko es un coreógrafo revolucionario, su versión de Romeo y Julieta fue creado especialmente para el Ballet del Teatro de la Opera de la Scala de Milan, consiste en la incorporación de elementos y posiciones de carácter más contemporáneo, menos fantasioso y apegado quizá a los contextos de las sociedades actuales, en ocasiones reticentes del ballet clásico; incluso se puede observar un mayor dramatismo y acercamientos histriónicos, lo que pone al bailarín a ejecutar un segundo rol como actor, la de Cranko, es una coreografía adaptada para la Compañía nacional de Danza.
Para personajes tan fuertes en la historia de las artes, Dariusz Blajer, Director de la CND, escogió a dos de sus intérpretes más carismáticos: Agustina Galizzi y Erick Rodríguez, ambos bailarines muy jóvenes y con una gran carrera por delante. Muy atractivos y poseedores de cierta imagen de frescura, inocencia y un dejo de virginidad; sin embargo, nótese la inexperiencia de ambos, él un tanto débil para realizar los alces y saltos, ella con muy poco contacto visual para el personaje que interpreta, la conexión amorosa exigida quedó débil, solamente cubierto por la belleza y sutileza de las formas de los ejecutantes. Extraordinaria música de Prokofiev, quizá la que mayor dramatismo le ha impreso a la historia. La función en el Teatro Juárez de la Compañía Nacional de Danza con la puesta Romeo y Julieta había generado una expectativa muy fuerte, e hizo arrancar grandes aplausos cada vez que los bailarines regalaban al público algún lance atrevido, muestra de su virtuosismo. Cabe destacar que esta coreografía es de gran complejidad ya que los bailarines prácticamente se desplazan por todo el espacio, el cual está lleno de elementos escenográficos que bien nos pueden situar en una Verona del Renacimiento o un Guanajuato posrevolucionario o contemporáneo, con su proliferación de callejones.
Como cuando el equipo favorito se encuentra en otra cancha, se le nota cierta inseguridad en dicho espacio; el menor tamaño del escenario, la diferencia de luces y sonido, y en términos generales, el nerviosismo de presentarse ante un público internacional dieron como resultado una función cumplidora, si bien no hubo momentos de naturalidad y de lucimiento de los bailarines, a los cuales la CND nos ha mantenido acostumbrado. La noche del 9 de octubre se montó la que probablemente sea la historia de amor más significativa o importante de la modernidad, en la que, irónicamente, no hubo suspiros, pero sí sonrisas de satisfacción para esta compañía de nivel internacional.